Planear: El Camino a la Libertad Financiera

Enviado por Laura M Rodriguez el Mar, 15/04/2014 - 15:45
Planear: El Camino a la Libertad Financiera

Si ustedes tuvieran la oportunidad de viajar a Europa, ¿Preferirían hacerlo en seis meses o en dos años? Muy seguramente lo harían, o mejor, lo haríamos en seis meses. ¿Para qué esperar dos años? ¿Y si en dos años ya no tengo la misma salud de ahora? ¿Y si en dos años Europa ha pasado de ser el destino de moda para ir de vacaciones? ¿Y qué dirán mis amigos si ven que no he salido del país y no me he dado la vida de príncipe que me merezco?

Son estos posiblemente los cuestionamientos que empiezan a rondar nuestra cabeza, nos hacen actuar y pensar en el corto plazo, en el ahora, en un futuro muy próximo y nos ensombrecen la visión de un largo plazo.

Crecimos con el ‘chip’ de disfrutar el momento sin planearlo, evadimos pensar en el mañana y excusamos nuestra falta de persistencia y planeación argumentando que es tedioso, complicado y difícil perseguir nuestros sueños y alcanzar nuestros objetivos.

Pensar en el ahora sin proyectar nuestro futuro es la raíz de nuestros trastornos financieros. A nadie le gusta esperar y mucho menos si se trata de hacer antesala a un ‘lujito’ como la ropa de moda, las vacaciones, el carro o la diversión. Es indiscutible que es aburridísimo esperar por nuestros sueños y más aún cuando a nuestro alrededor todo parece indicar que el progreso y la satisfacción solamente llaman a la puerta de nuestros familiares y amigos más cercanos.

No es extraño observar a nuestro primo planeando unas costosas vacaciones, a nuestro vecino paseando en su nuevo carro con una desbordante sonrisa y en cada reunión, a nuestros distinguidos amigos estrenando ropa. ¿Y a quien no le dan ganas de gastar, de comprar y de dejar el ahorro para después? Es normal y comprensible. Pero si dejáramos de lado la emocionalidad que nos caracteriza a los colombianos y pensáramos de manera más racional, muy seguramente nuestro bolsillo y nuestra estabilidad financiera nos lo agradecerían. No se trata de convertirnos en tacaños ni mucho menos de guardar el dinero y no disfrutarlo; la clave está en PLANEAR.

Planear no es sencillo, requiere esfuerzo y constancia. Nuestra felicidad nos lleva a vivir el día a día, a endeudarnos, a comprar cada vez más cosas que no resultan ser urgentes ni importantes solamente por seguir el consumo que la sociedad nos imprime. Planear es un hábito y como todos los hábitos requiere de tiempo y de paciencia. Seamos nosotros quienes controlemos nuestro dinero y no dejemos que sea el dinero quien nos controle y nos convierta en esclavos de los créditos y del consumo. Si planeamos conscientemente nuestros ahorros y somos ordenados y controlados al momento de gastar nuestro dinero, advertiremos aquello que mencionaba José Ingenieros “La felicidad que da el dinero está en no tener que preocuparse por él.”
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