Aquí podrás obtener ayuda financiera para que puedas cumplir tus obligaciones financieras del día a día y también para que puedas ahorrar o prevenir lo que venga en el futuro
Comprar carro en Colombia casi nunca es solo elegir marca, modelo y color. La pregunta real suele ser otra: cómo financiar un carro sin que la cuota te ahogue ni termines pagando mucho más de lo necesario. La buena noticia es que hoy hay varias formas de lograrlo, y entender cómo funcionan —y cómo te evalúan— marca una diferencia enorme en tasa, plazo y condiciones.
Los carros chinos en Colombia ya no son “la opción barata” que muchos miraban con duda. En 2026, el panorama es distinto: hay más marcas, más tecnología, más presencia en vitrinas y, sobre todo, más compradores comparando con calma entre nuevo vs. segunda mano, y entre gasolina vs. híbrido o eléctrico.
Si estás a punto de comprar un carro usado, vas a salir de viaje o simplemente quieres estar tranquilo, es normal que te preguntes cómo consultar el seguro todo riesgo de vehículo por placa. La idea suena simple: poner la placa, ver el resultado y listo.
Si estás mirando carros y sientes que los precios en vitrinas y portales “tradicionales” se fueron a otro planeta, los remates de vehículos pueden ser ese atajo inteligente para encontrar oportunidades reales, incluso desde los $40 millones (dependiendo del lote, la ciudad y el estado del vehículo).
Si estás buscando “si mi SOAT vence hoy puedo transitar”, probablemente estás en ese momento incómodo en el que revisas la fecha, ves que “vence hoy” y piensas: “listo, tengo todo el día para renovarlo”. Esa idea suena lógica… pero en la práctica puede meterte en un problema desde el primer minuto.
Si tienes carro o moto en Colombia, el SOAT no es un “papel más”: es el seguro mínimo que te permite circular legalmente y, sobre todo, protege a las personas en caso de accidente. Aun así, es común dejarlo vencer por descuido, por falta de tiempo o porque “igual solo voy cerca”.
Si estás buscando cual es la mejor opción para comprar un auto a crédito, la respuesta real no es un “sí” o “no” a un tipo de préstamo. Depende de tu perfil, de cuánto puedes dar de cuota inicial, del plazo que te conviene y —sobre todo— de qué tan bien comparas alternativas antes de firmar.