Si estás mirando carros y sientes que los precios en vitrinas y portales “tradicionales” se fueron a otro planeta, los remates de vehículos pueden ser ese atajo inteligente para encontrar oportunidades reales, incluso desde los $40 millones (dependiendo del lote, la ciudad y el estado del vehículo). Lo que casi nadie te cuenta con claridad es cómo combinar esa oportunidad con crédito vehicular: sí se puede, pero no funciona igual que en una compra normal.
En esta guía vas a entender cómo operan los remates de carros en Colombia, qué mirar antes de ofertar, y —lo más importante— cómo prepararte para financiar tu compra con un préstamo de vehículo sin llevarte sorpresas por requisitos, antigüedad del carro o condiciones de desembolso.
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Por qué los remates de carros pueden ser una buena jugada (si sabes cómo entrar)
Imagina esto: encuentras un SUV que te gusta, lo ves por debajo del precio promedio del mercado y te preguntas “¿qué hay detrás?”. En remate, el precio suele ser más bajo porque la venta busca ser rápida y el vehículo normalmente proviene de procesos de recuperación, renovación de flota o activos en liquidación. No estás pagando una “experiencia de concesionario”, estás pagando el activo tal cual.
Eso suena bien, pero también significa algo clave: en remate la responsabilidad de validar el estado del carro recae más en ti. Por eso, la oportunidad es real, pero la ventaja se la queda quien llega preparado: con presupuesto, criterios de inspección y una ruta clara de financiación.
¿Cómo funcionan los remates de vehículos en Colombia?
Los remates bancarios y los remates organizados por casas especializadas suelen manejar dinámicas similares: publican un catálogo (a veces con fotos, a veces con información limitada), establecen fechas para revisión o exhibición y abren una ventana de pujas. Si tu oferta gana, pasas a pago, trámites y entrega.
En la práctica, hay tres ideas que te conviene tener claras desde el inicio:
Primero, el carro se vende “como está”. Puede haber garantía limitada en algunos casos, pero no es la norma. Segundo, hay tiempos definidos: los remates no esperan a que tú “mires con calma” una semana más. Y tercero, no todo lo que brilla es ganga: a veces el descuento está, pero los costos de alistamiento o trámites te acercan al precio de mercado.
Plataformas y lugares donde suelen aparecer remates de vehículos
En Colombia puedes ver remates a través de entidades financieras, aseguradoras, empresas con flota y organizadores de subastas. También hay intermediarios que consolidan inventarios. Lo importante no es solo “dónde”, sino qué tan transparente es la información y qué tan claros son los términos: costos adicionales, impuestos, estado jurídico, y reglas del evento.
Un buen hábito es comparar el precio de referencia del modelo (año, versión, kilometraje) con fuentes del mercado y cruzarlo con el estado reportado. Esa comparación te evita enamorarte del “precio base” sin ver el costo real de ponerlo a rodar.
Lo que casi nadie explica: usar crédito vehicular para comprar carros en remate
Aquí está la parte que muchos contenidos pasan por alto: no todos los carros en remate son fáciles de financiar y no todos los bancos desembolsan igual cuando la compra no es en concesionario. En una compra tradicional, el proceso está aceitado: el concesionario suele manejar documentos, facturación y tiempos. En remate, tú debes coordinar más cosas y eso se refleja en requisitos y plazos.
El punto no es desanimarte, al contrario: si entiendes las reglas del juego, puedes aprovechar el remate con una financiación responsable y sin improvisaciones.
¿Es seguro comprar carros en remate con crédito bancario?
Puede ser seguro si gestionas tres frentes al mismo tiempo: (1) revisión técnica y antecedentes del vehículo, (2) claridad jurídica del proceso de venta y (3) viabilidad del crédito según políticas del banco. El riesgo más común no es “que te estafen”, sino quedarte corto de tiempos o documentos: ganas el remate, pero el banco no alcanza a desembolsar o te rechaza por antigüedad del vehículo.
La seguridad, en este contexto, se construye con preparación y verificación, no con fe.
Requisitos para crédito vehicular en remates (y por qué cambian)
Cuando preguntas por crédito vehicular para un carro usado, el banco no solo está mirando tu perfil: también está evaluando el activo como garantía. En remates, esa evaluación puede ser más estricta o más lenta porque el vendedor no siempre es un concesionario formal con procesos estandarizados.
Estos son los puntos donde más suele haber “letra pequeña”:
1) Antigüedad del vehículo: el filtro silencioso
Muchos bancos ponen límites de antigüedad para financiar vehículos usados. No es raro que la política diga algo como: “se financian carros hasta X años” o “al finalizar el crédito el carro no puede superar Y años”. Eso significa que un carro muy antiguo puede salir baratísimo en remate, pero ser imposible de financiar con crédito vehicular tradicional.
Antes de emocionarte con el catálogo, revisa año-modelo y haz la pregunta directa: “¿Este año y modelo es financiable con crédito vehicular y a qué plazo máximo?”. El plazo es clave: a veces sí financian, pero solo a pocos años, lo que sube la cuota.
2) Porcentaje de financiación y cuota inicial
En remate puedes encontrar precios bajos, pero eso no siempre se traduce en “cero cuota inicial”. Dependiendo del banco, el tipo de vehículo y tu perfil, te pueden financiar un porcentaje del valor (por ejemplo, 70% u 80%) y pedir el resto como cuota inicial. También puede influir si el banco toma como base el valor de compra o un valor de referencia (avalúo).
Aquí hay un detalle importante: si el remate está muy por debajo del valor comercial, el banco podría no financiar sobre el “descuento”, sino sobre un avalúo prudente. Suena contraintuitivo, pero es una forma de controlar riesgo.
3) Soportes del vendedor y documentación de la compra
En compras tradicionales, el concesionario te entrega un paquete documental claro. En remate, debes confirmar qué documentos entregan y en qué tiempos: factura o documento equivalente, certificados, paz y salvo, condiciones de entrega, y el estado de la propiedad. Si el banco no recibe la documentación que exige para garantizar la prenda o el registro, el desembolso se puede frenar.
Este punto es de los más comunes cuando alguien dice “gané el remate y el banco me dejó colgado”. No siempre es mala fe: a veces es un tema de tiempos y de papeles.
4) Capacidad de endeudamiento e historial crediticio
Esto sí es más estándar: ingresos, estabilidad laboral o de actividad independiente, reportes en centrales y nivel de endeudamiento. Pero en remate conviene ser más conservador, porque puedes necesitar plata extra para alistamiento, impuestos, traspaso o arreglos. En otras palabras: aunque te aprueben el crédito, no te conviene ir al límite de tu capacidad.
Cómo comprar carros en remate con crédito: una ruta práctica que te evita dolores de cabeza
La clave está en organizar el proceso al revés de como lo hace la mayoría. Mucha gente primero se enamora del carro y luego pregunta por crédito. En remate, te conviene primero asegurar viabilidad financiera y después salir a cazar oportunidades.
Un flujo sencillo sería:
Precalifica tu crédito vehicular antes del remate: pregunta por monto, plazo, tasa, porcentaje financiable y políticas de antigüedad.
Define un presupuesto real que incluya: valor del remate + traspaso + SOAT + tecnomecánica (si aplica) + mantenimiento inicial.
Selecciona vehículos “financiables” según año-modelo y requisitos del banco.
Revisa el carro (o paga una inspección): estado mecánico, golpes estructurales, electrónica, llantas, fugas, y prueba si es posible.
Verifica antecedentes: comparendos, prenda, limitaciones, y situación del traspaso.
Oferta con un tope claro: tu máximo debería salir de tu presupuesto total, no solo del precio del martillo.
Coordina tiempos de desembolso: confirma cuánto tarda el banco y cuál es el procedimiento cuando el vendedor es una entidad de remate.
Esta lista es corta a propósito: no se trata de complicarte, sino de amarrar lo esencial para que el remate juegue a tu favor y no al revés.
Condiciones de financiación: en qué fijarte más allá de la tasa
Cuando estás emocionado por comprar carro, es fácil obsesionarse con la tasa y olvidar el resto. En un préstamo de vehículo, el costo final depende también de plazo, seguros, comisiones y condiciones de pago anticipado.
En especial para compras en remate, vale la pena leer con atención:
Plazo máximo permitido para ese año-modelo (impacta directamente la cuota).
Seguros asociados: seguro todo riesgo, vida/deudor, y si puedes elegir aseguradora o viene “amarrado”.
Desembolso y garantías: cómo registran la prenda y qué documentos exigen del vendedor.
Costo total: no solo “cuota”, sino el valor total pagado al final del crédito.
Y aquí es donde plataformas como Comparabien te pueden ahorrar tiempo: al comparar opciones de productos financieros y de seguros con datos claros, puedes identificar condiciones que no saltan a primera vista y elegir con más criterio, no solo por la primera oferta que te aprueben.
Consejos clave para comprar carro en remate sin perder el ahorro
Un remate te puede dar una ventaja grande, pero se puede evaporar rápido si subestimas costos o riesgos típicos. Por ejemplo, un carro a buen precio que necesita llantas, frenos y mantenimiento mayor puede dejar de ser “oferta” en dos semanas.
En la práctica, hay tres precauciones que suelen marcar la diferencia. La primera es no comprar sin inspección o sin un mínimo de verificación: si no puedes verlo, al menos asume un margen para imprevistos. La segunda es dejar por escrito (o en términos del remate) qué incluye la entrega y en qué estado se entrega. Y la tercera es mantener disciplina con tu tope de oferta: en una puja es fácil pasarte “por poquito”, y ese poquito se convierte en años de cuotas.
También ayuda pensar en el carro no solo como compra, sino como proyecto financiero: si lo vas a financiar, el objetivo no es “ganar el remate”, es pagar una deuda saludable por un activo que sí vas a disfrutar.
Lo que te llevas si haces bien la jugada
Comprar carros en remate con crédito vehicular no es un mito ni una maratón imposible: es una estrategia. Cuando alineas catálogo, inspección, antecedentes y políticas del banco (sobre todo antigüedad y desembolso), los remates se vuelven una fuente real de oportunidades, incluso en rangos desde $40 millones.
Si tu siguiente paso es aterrizar números, lo más inteligente es comparar alternativas de financiación de autos y costos asociados (incluyendo seguros) antes de pujar. Con buena información, tu decisión deja de ser un salto al vacío y se convierte en una compra bien planeada: de esas que se sienten bien hoy y también cuando llega la primera cuota.