Crédito hipotecario con codeudor: guía completa en Colombia

Actualizado el 12 de Febrero 2026
Crédito hipotecario con codeudor: guía completa en Colombia

Si estás ayudando a alguien como codeudor (o estás pensando en hacerlo), es normal que te surja la gran duda: si soy codeudor puedo pedir un crédito hipotecario después para mi propia vivienda. La respuesta es: sí, pero tu capacidad de endeudamiento puede verse limitada porque, para los bancos, esa deuda “también es tuya” en términos de riesgo.

En esta guía te explico qué significa realmente ser codeudor en un crédito hipotecario en Colombia, cómo te evalúan, qué riesgos asumes y, algo que casi no se detalla en otros artículos, qué opciones tienes para dejar de ser codeudor y recuperar tu capacidad crediticia sin quedarte “amarrado” durante años.

Productos Personalizados

Productos Recomendados:

Créditos de Vivienda

Banco BBVA Colombia S.A.

NO VIS Credito Facil Tradicional UVR

7,10% EA

Monto mínimo: $ 15.000.000
Plazo: 5 años a 20 años
Banco de Occidente Credencial S.A.

NO VIS Credito Vivienda Pesos

desde 16,15% EA

Monto mínimo: $ 50.000.000
Plazo: 5 años a 20 años

Aplican condiciones según las especificaciones de cada producto

Qué significa ser codeudor en un crédito hipotecario

Ser codeudor en un crédito hipotecario con codeudor es más que “hacerle el favor” a un familiar o a tu pareja para que le aprueben el préstamo. En la práctica, el banco te ve como un segundo responsable del pago: si el titular no paga, tú respondes.

Esto suele pasar cuando el solicitante principal no alcanza por sí solo los requisitos de ingreso, estabilidad laboral o perfil de riesgo. El codeudor entra para fortalecer la solicitud y mejorar la probabilidad de aprobación o el monto.

Aquí hay un matiz clave: aunque la hipoteca esté a nombre del titular y el inmueble esté a su nombre (o compartido), la obligación de pago puede recaer sobre ti si hay mora. Y esa posibilidad es justamente lo que impacta tu perfil cuando más adelante pidas un crédito propio.

Por qué los bancos piden codeudor (y qué evalúan)

Imagina que dos personas quieren el mismo apartamento, con la misma cuota. Una tiene ingresos variables y poco historial; la otra tiene ingresos estables y buen comportamiento crediticio. La entidad busca reducir la incertidumbre, y el codeudor es una forma de “equilibrar” el riesgo.

En general, los bancos en Colombia evalúan al codeudor con criterios muy parecidos a los del titular: historial crediticio, nivel de endeudamiento, ingresos demostrables y estabilidad. También miran tu responsabilidad financiera, porque no se trata solo de cuánto ganas, sino de qué tan predecible es tu capacidad de pago mes a mes.

Requisitos y perfil típico del codeudor en Colombia

No existe una lista única válida para todas las entidades, pero sí patrones. Por lo general, un buen perfil de codeudor combina ingresos estables, bajo nivel de deuda y buen historial.

Normalmente te van a pedir soportes de ingresos (desprendibles de nómina o certificaciones), extractos bancarios y autorización para consultar centrales de riesgo. Si eres independiente, suelen pedirte más evidencia de flujo de caja, declaraciones y soportes tributarios.

Más allá del papeleo, la evaluación tiene una lógica simple: el banco quiere saber si, en el peor escenario (el titular no paga), tú podrías asumir la cuota sin colapsar tus finanzas.

Si soy codeudor, ¿puedo pedir un crédito hipotecario?

Sí, puedes, pero la gran pregunta es si te lo aprueban en las condiciones que esperas (monto, tasa y plazo). Cuando ya eres codeudor, la entidad financiera suele considerar que tienes un compromiso potencial, y eso puede reducir tu capacidad de endeudamiento.

Aquí conviene aterrizarlo con un ejemplo cotidiano: aunque hoy el titular esté pagando perfecto, el banco se pregunta “¿qué pasa si mañana deja de pagar?”. Para cubrir ese riesgo, puede “contarte” parte (o toda) esa obligación dentro de tus compromisos financieros al momento de analizar tu solicitud.

El resultado más común no es un “no” automático, sino alguno de estos escenarios: te aprueban un monto menor, te piden un mayor ingreso, te suben la tasa, o te solicitan a su vez un codeudor adicional. En algunos casos, si estás muy justo de capacidad, sí puede significar negación.

Cómo influye ser codeudor en tu solicitud de un hipotecario propio

Cuando buscas tu propio crédito hipotecario en Colombia, lo que más pesa es cuánto de tu ingreso mensual ya está comprometido. Las entidades calculan un indicador de carga financiera (cuánto pagas vs. cuánto ganas) y ahí es donde ser codeudor puede jugar en contra.

El punto delicado es que, dependiendo del banco, la obligación donde eres codeudor puede registrarse como un riesgo relevante incluso si no estás pagando tú. No siempre aparece como “cuota mensual a tu cargo” en los reportes de manera idéntica, pero sí aparece como una obligación en la que participas.

Además, si esa obligación llega a caer en mora, el golpe puede ser doble: te afecta el puntaje, el acceso a nuevos créditos y, en casos extremos, te expone a cobro jurídico. Por eso, la pregunta “ser codeudor afecta mi capacidad de crédito” casi siempre se responde con un sí, aunque el grado depende de tus ingresos y del tamaño del compromiso.

Riesgos reales de ser codeudor en Colombia (más allá del “te puede tocar pagar”)

Uno de los errores más comunes es pensar que el riesgo es solo pagar la cuota si el otro falla. En realidad, el impacto puede sentirse antes, incluso si todo va bien.

Primero, hay un riesgo de “oportunidad”: si mañana te sale un buen proyecto de compra de vivienda o inversión, tu capacidad puede estar limitada porque ya cargas con ese compromiso potencial. Segundo, hay un riesgo reputacional: una mora del titular puede afectar tu historial crediticio, incluso si tú nunca usaste ese dinero.

Y tercero, el riesgo emocional y familiar: muchas relaciones se deterioran cuando el codeudor se entera tarde de que hubo retrasos o renegociaciones. En la práctica, ser codeudor funciona mejor cuando hay transparencia total, acuerdos claros y seguimiento periódico.

Qué pasa si ya soy codeudor y quiero un crédito hipotecario: cómo prepararte

Si estás en ese punto, no todo está perdido. Lo más útil es prepararte como si fueras a “defender” tu capacidad de pago con datos.

Antes de solicitar tu crédito, revisa tu reporte en centrales, calcula tus deudas vigentes y mira con realismo cuánto margen tienes. También te conviene simular distintos escenarios de tasa y plazo, porque a veces una pequeña diferencia en plazo baja la cuota y mejora tu perfil ante el banco, aunque pagues más intereses en el tiempo.

Si quieres hacerlo de forma ordenada, hay tres acciones que suelen aclarar el panorama:

  • Verifica cómo aparece registrada la obligación donde eres codeudor en tu reporte crediticio y si hay mora o novedades.
  • Revisa tu carga mensual total (tarjetas, créditos, compras a cuotas) para saber qué tan cerca estás del límite que maneja cada entidad.
  • Compara ofertas: cada banco pondera el riesgo de forma distinta y las políticas internas cambian más de lo que la gente cree.

En plataformas como Comparabien, la comparación te ayuda a aterrizar opciones con datos: no solo tasas, sino condiciones, requisitos típicos y el “perfil” al que apuntan ciertos productos.

¿Cómo afecta ser codeudor a mi puntaje crediticio?

Ser codeudor no baja tu puntaje por sí solo. De hecho, si la obligación se paga puntualmente, puede convivir con un buen score. El problema aparece cuando el nivel de compromiso es alto frente a tus ingresos o cuando hay atrasos.

En términos simples, tu puntaje suele reaccionar a señales como: moras, alto uso de cupos, múltiples consultas recientes y crecimiento del endeudamiento. Si ser codeudor eleva tu exposición total y luego pides otro hipotecario, puedes quedar más “tensionado” y el banco lo puede leer como mayor riesgo.

La parte poco contada: cómo dejar de ser codeudor y recuperar tu capacidad crediticia

Aquí va el insight que muchos usuarios buscan y casi no encuentran explicado con claridad: sí existen alternativas para dejar de ser codeudor o reducir el impacto, pero dependen de que el titular tenga cómo sostener el crédito por sí mismo o de que la entidad acepte una reestructuración.

Una opción es la liberación del codeudor. Esto implica que el banco apruebe una modificación del crédito donde tú sales de la obligación. No es automática: el titular debe pasar una nueva evaluación de ingresos y riesgo, y en algunos casos debe mejorar garantías o condiciones.

Otra posibilidad, en ciertos casos y según políticas de cada entidad, es el cambio de figura a avalista. En la conversación cotidiana se confunden “codeudor” y “avalista”, pero no siempre se tratan igual internamente. Algunas instituciones distinguen el grado de responsabilidad o la forma en que se registra el respaldo. No siempre será una salida viable, pero vale la pena consultarla porque puede reducir fricciones en tu perfil para futuros créditos.

También está el refinanciamiento o compra de cartera con una entidad que evalúe el riesgo de manera diferente. A veces el titular no logra liberar al codeudor en el mismo banco, pero sí puede migrar el crédito a otra institución donde, por ingresos actuales o por políticas internas, ya no necesite respaldo. Este camino suele funcionar cuando el titular mejoró su estabilidad laboral, aumentó ingresos o fortaleció su historial.

Si estás pensando “puedo dejar de ser codeudor en un crédito hipotecario”, la clave es entender que necesitas un “evento” que justifique el cambio: mejora del perfil del titular, reestructuración aprobada o cambio de entidad. Y, mientras tanto, lo más inteligente es monitorear el estado del crédito de forma periódica y acordar con el titular cómo te informará de cualquier novedad.

Cómo tomar una buena decisión antes de aceptar ser codeudor

A veces el codeudor firma con buena intención y cero claridad del plazo real del compromiso. En un hipotecario, eso puede significar 10, 15 o 20 años de exposición.

Antes de firmar, conviene que tengas claridad sobre la cuota, el plazo, si la tasa es fija o variable, y qué seguros están incluidos. Y, sobre todo, pregúntate algo muy concreto: si mañana quisieras comprar tu propia vivienda, ¿este compromiso te dejaría margen?

No se trata de decir “no” siempre. Se trata de firmar con estrategia, entendiendo que tu nombre no es un trámite: es parte del riesgo del banco. En este punto, puede ser útil conocer más sobre ¿Es obligatorio el seguro de vida en un crédito en Colombia? para entender las coberturas que acompañan estos créditos.

Una forma más inteligente de comparar tu próximo hipotecario

Cuando ya eres codeudor y quieres pedir tu crédito, comparar se vuelve todavía más importante. Pequeñas diferencias en condiciones pueden cambiar tu aprobación.

En Comparabien puedes revisar opciones de créditos hipotecarios, contrastar tasas y condiciones, y llegar a la solicitud con una idea más clara de qué es razonable para tu perfil. Eso te ahorra tiempo, consultas innecesarias y te ayuda a tomar decisiones con datos, no con suposiciones.

Para que tu “sí” no te cierre puertas mañana

Ser codeudor puede ayudar a alguien a cumplir el sueño de vivienda, pero también puede complicar el tuyo si no lo planeas bien. Si te preguntas si soy codeudor puedo pedir un crédito hipotecario, la respuesta es que sí, aunque el banco evaluará esa obligación como parte de tu riesgo y puede ajustar monto, tasa o condiciones.

La buena noticia es que no estás atrapado: existen caminos como la liberación del codeudor, cambios de figura en algunos casos y refinanciamientos con entidades que ponderan distinto el riesgo. Con información, seguimiento y una comparación inteligente, puedes apoyar sin sacrificar tu futuro financiero.

Para profundizar más sobre este tema y otros relacionados, puedes revisar el artículo sobre ¿Qué es un codeudor de un crédito hipotecario?

También, si en algún momento decides explorar opciones para cambiar tu crédito, te puede interesar esta información sobre ¿Puedo cambiar mi crédito hipotecario a otro banco en Colombia?

¿Te gustó este contenido?

Suscríbete a nuestro newsletter para que puedas recibir consejos financieros todos los meses.