Cómo cambiar tu crédito hipotecario a otro banco en Colombia

Actualizado el 24 de Febrero 2026
Cómo cambiar tu crédito hipotecario a otro banco en Colombia

Sí: en Colombia puedes cambiar tu crédito hipotecario a otro banco, y muchas personas lo hacen cuando sienten que su tasa ya no es competitiva, cuando su situación financiera mejoró o cuando quieren reducir la cuota mensual. Lo importante es entender que no se trata solo de “buscar una tasa más baja” en un simulador: el cambio se hace a través de un proceso llamado compra de cartera hipotecaria (o traslado del crédito), que tiene pasos, tiempos, costos y algunos efectos fiscales que vale la pena mirar con lupa.

En este artículo vas a ver, de forma práctica, cómo cambiar tu crédito hipotecario a otro banco en Colombia, cuándo suele convenir, qué te van a pedir y qué costos debes incluir para que la decisión sea realmente inteligente (y no solo emocional). Para profundizar en las opciones y ofertas actuales, puedes consultar más detalles y comparar bancos en este Crédito Hipotecario.

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Qué significa “cambiar mi crédito hipotecario de banco” (y qué NO es)

Cambiar tu crédito hipotecario a otro banco significa que una nueva entidad paga tu deuda actual (total o parcialmente) y tú quedas con un nuevo crédito con ese nuevo banco, con condiciones que se pactan de nuevo: tasa, plazo, tipo de tasa (fija/variable), sistema (pesos o UVR), seguros y costos asociados.

Lo que no es: no es simplemente renegociar con tu mismo banco. A veces tu banco actual puede mejorar condiciones para retenerte, pero eso es una restructuración o novación (según el caso), no un traslado. Tampoco es “aplicar a un crédito nuevo para comprar otra vivienda”; aquí la garantía sigue siendo el mismo inmueble, solo cambia el acreedor.

Este matiz es clave porque muchas búsquedas se quedan en la comparación superficial de bancos y tasas, pero el verdadero ahorro (o el verdadero dolor de cabeza) suele estar en los costos de traslado, la gestión de la garantía y la lectura fina del nuevo crédito.

Por qué la gente se cambia: más allá de la tasa

Es normal que lo primero que te mueva sea una tasa más baja. Pero en la práctica, el traslado suele tener sentido por una combinación de factores.

Por ejemplo, puede que cuando tomaste el crédito estabas empezando vida laboral y te ofrecieron una tasa alta; hoy tienes mejor historial, más ingresos y menos deudas. O puede que tu crédito esté en UVR y no te sientas cómodo con la variación, y quieras evaluar un crédito en pesos (o al revés). También hay casos en los que el “ahorro” viene de mejorar seguros, bajar comisiones o ajustar el plazo para respirar.

En todo caso, el enfoque sano es este: no compares solo tasas; compara el costo total y el efecto en tu flujo de caja. Ahí es donde herramientas como comparabien crédito hipotecario te ayudan a aterrizar números entre bancos y escenarios, pero con la claridad de que luego viene el proceso real de compra de cartera.

Cuándo suele convenir trasladar un crédito hipotecario

No existe una regla única, pero sí señales comunes de que podría ser buen momento para evaluar el cambio.

Si tu tasa actual está claramente por encima de lo que hoy ofrecen los bancos para perfiles similares, hay una oportunidad. También si te falta bastante plazo por pagar: mientras más tiempo queda, más impacto tiene una mejora de tasa en intereses futuros. Y si tu perfil crediticio mejoró (mejor score, contrato indefinido, menores obligaciones), normalmente tienes mejor poder de negociación.

Ahora, si ya estás muy cerca de terminar el crédito, el ahorro potencial suele ser menor y los gastos de traslado pueden comerse la ventaja. Igualmente, si tienes una tasa muy buena y el banco nuevo solo mejora “unas décimas”, puede que no valga el desgaste, a menos que el beneficio esté en otro lado (por ejemplo, una reducción fuerte de la cuota por ampliar plazo, si eso es lo que necesitas).

Un criterio práctico: antes de enamorarte de una tasa, haz la cuenta con dos escenarios: (1) cuánto pagarías si te quedas, y (2) cuánto pagarías si te cambias sumando todos los costos iniciales. Si el punto de equilibrio (el mes en que “recuperas” los gastos) queda demasiado lejos, puede que no sea el momento.

El proceso real: compra de cartera hipotecaria paso a paso

Aquí es donde casi nadie entra en detalle, y es precisamente lo que necesitas para tomar una decisión con calma. En Colombia, el traslado suele verse así:

  1. Diagnóstico y comparación. Empiezas revisando tu crédito actual: saldo, tasa, plazo restante, sistema (pesos/UVR), condiciones de seguros y si hay alguna penalidad o cobro por prepago. Luego comparas alternativas (tasa de interés crédito hipotecario, plazo, seguros). Un simulador crédito hipotecario te sirve para estimar cuota, pero el número final dependerá de la oferta formal.

  2. Solicitud en el nuevo banco. Presentas una solicitud de compra de cartera hipotecaria. El banco te evalúa como si fuera un crédito: capacidad de pago, endeudamiento, estabilidad laboral, historial y valor del inmueble.

  3. Estudio y aprobación. Si te aprueban, el banco te entrega una oferta (tasa, plazo, condiciones). Aquí debes mirar más allá del titular: revisa el tipo de tasa, periodicidad de revisión si aplica, costo de seguros, y si hay productos vinculados (por ejemplo, cuenta de nómina o productos obligatorios).

  4. Documentación del crédito y del inmueble. En un crédito hipotecario, la garantía es la vivienda. Por eso el banco puede pedir avalúo actualizado, certificados y soportes del inmueble. En muchos casos se requiere actualizar o constituir la hipoteca a favor del nuevo banco. Para entender mejor estos requisitos, puedes consultar el artículo sobre la Compra de cartera en Colombia: requisitos y documentos clave.

  5. Desembolso para pagar el crédito anterior. El nuevo banco gira el dinero directamente para cancelar la obligación con el banco actual (o para abonar el saldo exacto). Tu banco anterior emite el paz y salvo y se inicia el proceso de levantamiento o sustitución de la garantía, según el esquema.

  6. Registro y formalización. Esto puede implicar trámites notariales y de registro (según cómo se estructure). Es una de las partes que más tiempo puede tomar, y donde más vale tener claro quién asume qué costo.

En tiempos, puede variar bastante: desde pocas semanas hasta un par de meses, según la agilidad del banco, el estado de papeles del inmueble y los turnos de notaría/registro.

Requisitos y documentos que normalmente te van a pedir

Los requisitos exactos cambian por banco, pero suelen repetirse. Para no perderte, piensa en tres grupos: tú (ingresos), la deuda (estado del crédito) y el inmueble (garantía).

De forma general, prepárate para presentar:

  • Documentos de identidad y solicitud del banco.
  • Soportes de ingresos (certificación laboral, desprendibles, extractos; o declaración/renta si eres independiente).
  • Extractos bancarios y certificaciones de otras obligaciones.
  • Información del crédito actual (saldo, condiciones, estado de cuenta).
  • Documentos del inmueble (certificado de tradición y libertad, escritura, avalúo o autorización para que lo hagan).

Si eres independiente, el banco suele mirar con más detalle la consistencia de ingresos. Si estás reportado negativamente o tu capacidad de pago está apretada, puede que el traslado no sea viable por ahora, pero eso también es información útil: te ayuda a definir un plan para mejorar perfil y retomar la idea más adelante.

Costos de cambiar tu crédito: el punto que más se subestima

La comparación de bancos suele enfocarse en tasa y cuota, pero en un traslado real hay costos que pueden hacer que una “mejor tasa” no sea tan buena. La clave es sumarlos y ver el impacto total.

Los costos más comunes en una compra de cartera hipotecaria pueden incluir:

  • Avalúo del inmueble (si el banco lo exige actualizado).
  • Gastos notariales y de registro, dependiendo de si hay que constituir o modificar hipoteca.
  • Estudio de títulos (revisión jurídica del inmueble).
  • Seguros (vida e incendio/terremoto) bajo condiciones del nuevo banco.
  • Posibles comisiones o gastos administrativos del nuevo crédito (según la entidad).
  • En algunos casos, costos asociados al cierre del crédito anterior (aunque muchas veces el prepago no tiene penalidad, conviene confirmarlo en tu contrato).

Un buen enfoque es pedir al banco nuevo una estimación por escrito de costos de formalización y, al banco actual, el valor exacto para cancelar (saldo a una fecha) y el procedimiento para el paz y salvo. Con eso ya puedes hacer una comparación seria entre bancos, no solo una comparación “de vitrina”.

Aspectos fiscales: ¿cambia algo en impuestos o beneficios?

En la mayoría de casos, trasladar el crédito no significa que “pierdas” por completo beneficios, pero sí puede cambiar cómo se soportan y cómo se reflejan. Lo importante es separar tres temas: deducciones, retención y costos.

Si declaras renta y estás aplicando beneficios asociados a pagos de vivienda (según tus condiciones personales y normativa vigente), el cambio de banco no elimina automáticamente la posibilidad de seguir soportando pagos, pero sí cambia el certificado y la entidad que reporta. En la práctica, lo que te interesa es tener tus certificados anuales del nuevo banco y que los pagos estén correctamente clasificados (intereses, seguros, etc., según corresponda).

También revisa si en el traslado estás haciendo algo adicional, como ampliar monto para mejorar vivienda o consolidar deudas: ahí ya no es solo compra de cartera “pura” y puede tener implicaciones distintas.

Y un punto silencioso pero relevante: algunos gastos de formalización (notaría, registro, avalúo) no son “impuestos”, pero sí son egresos reales. En tu presupuesto, trátalos como parte del costo de conseguir una nueva tasa, porque lo son.

Si tienes una situación tributaria particular, vale la pena validar con un contador. No por miedo, sino porque una buena decisión financiera también es una decisión bien documentada.

Pesos vs UVR: si vas a cambiar, este es el momento de revisar

Una de las preguntas más comunes en crédito hipotecario Colombia es cómo elegir entre pesos o UVR. Si estás contemplando cambiar de banco, probablemente también sea buen momento para revisar tu tolerancia a la variación.

En pesos, tu cuota suele ser más predecible (dependiendo del tipo de tasa), y eso da tranquilidad para el presupuesto. En UVR, el valor se ajusta con la inflación, lo que puede hacer que la deuda se comporte distinto: en periodos de inflación alta, la sensación de “sube y sube” puede ser incómoda, aunque en otros contextos puede tener lógica.

No se trata de decir que uno sea “mejor” siempre, sino de que sea coherente contigo: tus ingresos, tu estabilidad y tu horizonte. Si vas a hacer el esfuerzo del traslado, asegúrate de que el nuevo esquema sea sostenible, no solo atractivo en la primera cuota.

Cómo usar un simulador y una comparación de bancos sin quedarte a medias

Usar un simulador crédito hipotecario es un gran primer paso, pero el error típico es detenerse ahí. La simulación es una foto con supuestos; la compra de cartera es una película con trámites y costos.

Para que la comparación sea útil, arma tu análisis con tres capas. Primero, compara tasas y cuotas para tener un mapa. Segundo, añade costos de traslado para calcular el ahorro neto. Tercero, valida condiciones finas: tipo de tasa, seguros, requisitos y tiempos.

En ese camino, comparabien te sirve como punto de partida para ver ofertas y diferencias entre entidades con datos claros, y desde ahí pasar a la fase que realmente define la decisión: pedir oferta formal, cotizar seguros y cerrar números con costos reales.

Señales de alerta antes de firmar el traslado

Cambiar de banco es una decisión grande, así que conviene ir con calma. Presta especial atención si te ofrecen una tasa muy buena pero con condiciones que no te explican con claridad, o si el costo de seguros se dispara y anula el beneficio. También sospecha si el asesor minimiza gastos notariales/registro o no te da un estimado completo.

Y algo más cotidiano: si tu presupuesto está justo, no tomes el traslado como una “apuesta” a que todo saldrá perfecto. Lo responsable es que el plan funcione incluso si el trámite se demora y tienes que sostener el flujo de pagos normal mientras se formaliza.

Una decisión que vale por años (y por eso vale hacerlo bien)

Cambiar tu crédito hipotecario a otro banco en Colombia sí es posible, y puede ser una jugada poderosa para pagar menos intereses, ajustar tu cuota o mejorar condiciones que hoy te pesan. Pero el verdadero valor está en pasar de la comparación superficial a una evaluación completa: proceso, requisitos, costos de formalización, seguros y, cuando aplique, consideraciones fiscales.

Si lo haces con números completos y expectativas realistas, el traslado deja de ser un salto al vacío y se vuelve una mejora planificada de tu vida financiera. Y ahí es donde una buena comparación —con herramientas como Comparabien— se convierte en el inicio de una decisión informada, no en el final del análisis. Para complementar tu evaluación, también puedes revisar información relacionada como ¿Cómo cambiar la hipoteca de un banco a otro? o la Guía práctica sobre refinanciar créditos de consumo que pueden ayudarte con otras opciones financieras.

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