CDT Capitalizable vs No Capitalizable: Guía para Elegir Mejor

Actualizado el 3 de Febrero 2026
Descubre qué es un CDT capitalizable, su diferencia con el CDT no capitalizable y cómo elegir según tu objetivo financiero en Colombia.
CDT Capitalizable vs No Capitalizable: Guía para Elegir Mejor

Si estás comparando opciones de ahorro en renta fija en Colombia, es muy probable que hayas llegado a la misma pregunta que se hacen miles de personas: ¿me conviene un CDT capitalizable o un CDT no capitalizable? A simple vista, ambos se ven parecidos (inviertes un monto, lo dejas un tiempo y recibes intereses), pero el detalle de cuándo recibes esos intereses cambia por completo la experiencia y, sobre todo, tu liquidez.

En esta guía vas a entender las diferencias reales, las ventajas y desventajas de cada opción y, lo más importante, cómo elegir según tus metas. Además, vas a ver una estrategia que casi nadie explica: usar ambos tipos de CDT al tiempo para cubrir horizontes de liquidez diferentes. Y si estás en modo investigación, recuerda que con comparabien cdt puedes comparar CDT en Colombia con datos objetivos (tasas, plazos y condiciones) para tomar una decisión más informada.

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Qué es un CDT y cómo funciona en Colombia

Un CDT (Certificado de Depósito a Término) es un producto de ahorro bancario donde tú entregas un dinero a una entidad financiera por un plazo definido (por ejemplo, 90, 180 o 360 días). A cambio, la entidad te paga un rendimiento, generalmente expresado como una tasa (a menudo verás referencias a E.A. o efectiva anual).

La lógica es sencilla: entre más tiempo dejes el dinero y (en algunos casos) entre mayor sea el monto, mejores pueden ser las condiciones. A diferencia de inversiones variables, el CDT se asocia con renta fija porque desde el inicio se conoce la tasa o la forma de cálculo del rendimiento, y el resultado depende principalmente de cumplir el plazo.

Aquí aparece el primer punto clave para tu decisión: aunque el CDT suena “tranquilo”, tiene una regla de oro: tu dinero no es líquido durante el plazo (salvo casos específicos y condiciones muy particulares). Por eso, más que preguntarte “¿cuál paga más?”, conviene empezar por “¿cuándo necesito ese dinero?”.

La diferencia esencial: cuándo recibes los intereses

La comparación típica entre cdt capitalizable y cdt no capitalizable se centra en tasas, simuladores y plazos. Eso importa, sí, pero el corazón del tema es el flujo de intereses: si se reinvierten automáticamente o si te los pagan en el camino.

CDT capitalizable: intereses compuestos en acción

En un CDT capitalizable, los intereses se van sumando al capital, y luego generan nuevos intereses. Dicho de forma práctica: no recibes pagos periódicos; el rendimiento “se queda trabajando” dentro del CDT hasta el vencimiento.

Esto se conecta con los intereses compuestos, que suelen favorecer objetivos de acumulación (por ejemplo, “quiero llegar a X monto en 12 meses”). Es una opción que se siente muy cómoda si no necesitas ingresos mensuales y tu meta es crecer el capital.

También tiene un componente emocional: al no ver pagos frecuentes, te “olvidas” más fácil del dinero, lo cual puede ser positivo si tu reto es la disciplina y tiendes a gastar lo que te llega.

CDT no capitalizable: ingresos periódicos y control de caja

En un CDT no capitalizable, los intereses se pagan con cierta frecuencia (mensual, trimestral, semestral o al vencimiento, según la oferta). El capital normalmente se mantiene intacto y los intereses salen hacia tu cuenta.

Esto puede ser ideal si tu prioridad es el flujo de caja: complementar ingresos, cubrir gastos recurrentes o simplemente tener la sensación de “cobrar” sin tocar el capital. También es útil si sabes que vas a reinvertir esos intereses por fuera (por ejemplo, en otro producto) o si prefieres administrar tú el destino de ese rendimiento.

La desventaja es sutil: si recibes intereses y los gastas, tu crecimiento total suele ser menor que si los hubieras reinvertido automáticamente. En otras palabras, la libertad de recibir intereses también implica la responsabilidad de decidir qué hacer con ellos.

¿Cuál CDT paga más: capitalizable o no capitalizable?

La respuesta honesta es: depende de la tasa y de la estructura del producto, no solo de si capitaliza o no. En algunos casos, un CDT capitalizable puede mostrar un rendimiento final mayor por el efecto de reinvertir intereses. En otros, la diferencia es mínima, especialmente en plazos cortos o si la tasa ofrecida cambia entre modalidades.

Lo que sí es consistente es esta idea: si tienes una tasa similar y el horizonte de tiempo es suficiente, la capitalización tiende a favorecer el crecimiento del monto final. Pero si para ti el valor está en la liquidez periódica (y en poder usar o reinvertir esos intereses), el no capitalizable puede “pagar más” en términos de utilidad para tu vida diaria, aunque el monto final sea menor.

Por eso, cuando uses herramientas como comparabien cdt para comparar CDT Colombia, no mires solo la tasa: fíjate en el calendario de pagos, las condiciones de renovación, el manejo de intereses y cómo se alinea con tu presupuesto.

Si quieres profundizar en cómo calcular la rentabilidad, puedes visitar la Calculadora CDT: Cómo Calcular la Rentabilidad de tu Inversión Fácilmente que te ayudará a dimensionar mejor las diferencias.

Ventajas y desventajas en la vida real (más allá del simulador)

A veces un simulador te muestra números bonitos, pero la decisión correcta se define en tu rutina: tus ingresos, tus gastos, tu tolerancia a quedarte sin liquidez y tu capacidad de reinvertir.

Lo mejor (y lo no tan bueno) del CDT capitalizable

Un CDT capitalizable suele brillar cuando tu objetivo es acumular. Es especialmente valioso si estás construyendo un fondo para un proyecto a mediano plazo (matrícula, cuota inicial, cambio de carro) y no necesitas ver ese dinero cada mes.

El punto débil aparece cuando subestimas tu necesidad de caja. Si amarras demasiado dinero a plazos largos y luego surge una urgencia, el costo de no tener liquidez no siempre se mide en pesos: se mide en estrés y en decisiones apresuradas (como endeudarte caro).

Lo mejor (y lo no tan bueno) del CDT no capitalizable

Un CDT no capitalizable encaja mejor si estás buscando estabilidad de ingresos. Por ejemplo, si eres independiente y quieres suavizar meses flojos, o si estás organizando un presupuesto donde los intereses te ayudan a cubrir un gasto específico.

La desventaja es que, si no tienes un plan para esos intereses, se vuelven “plata hormiga”. Y lo que era una inversión termina siendo un ingreso extra que se diluye. En esos casos, el rendimiento real (para tu meta) puede quedar por debajo de lo esperado.

Si deseas simular estas opciones para ver cuál se adapta mejor a ti, el Simulador CDT: Calcula la Rentabilidad de tu Inversión Fácilmente puede ser una herramienta útil.

Cómo elegir el tipo de CDT según tus metas financieras

La pregunta “qué tipo de CDT elegir según mis metas financieras” se responde mejor cuando separas tus objetivos por horizonte. No es lo mismo ahorrar para un viaje en 6 meses que construir un colchón de seguridad para un año completo.

Si tu meta es crecer el capital y no necesitas pagos intermedios, el cdt capitalizable suele ser más coherente con tu intención. Te facilita la disciplina y aprovecha el efecto de reinversión de intereses.

Si tu meta es recibir un flujo (porque lo vas a usar o porque lo vas a reinvertir en otra estrategia), el cdt no capitalizable puede encajar mejor. En especial si ya tienes tu fondo de emergencias y no estás sacrificando liquidez esencial.

Una forma muy práctica de decidir es hacerte dos preguntas: ¿voy a necesitar parte de este dinero antes del vencimiento? y ¿qué haré con los intereses si me los pagan periódicamente? Si la segunda pregunta no tiene una respuesta clara, probablemente un capitalizable te quite fricción y te ayude a cumplir el objetivo.

Para entender mejor otras modalidades de CDT, te recomendamos revisar el artículo sobre Tipos de CDT en Colombia: Cómo elegir entre tasa fija o variable.

La estrategia que casi nadie cuenta: combinar CDT capitalizable y no capitalizable

Aquí está la oportunidad que muchas comparaciones pasan por alto: no tienes que elegir uno “para todo”. Puedes usar una estrategia mixta, donde cada CDT cumpla un rol, según tu ciclo de vida financiero y tus horizontes de liquidez.

Imagina este escenario: quieres ahorrar para una cuota inicial en 12 meses, pero también te gustaría tener un ingreso extra mensual pequeño para cubrir un gasto fijo (por ejemplo, una parte del arriendo o servicios). Si pones todo en un solo CDT, probablemente sacrificas una de las dos metas. En cambio, al dividir inteligentemente, puedes avanzar en ambas sin complicarte.

Una forma simple de estructurarlo es así:

  • CDT no capitalizable (corto/medio plazo) para generar intereses periódicos que apoyen tu flujo de caja o se vayan a un “bolsillo” de gastos planificados.
  • CDT capitalizable (medio/largo plazo) para acumulación pura, con intereses compuestos enfocados en una meta grande y con menos tentación de gasto.

La clave no es dividir “mitad y mitad” por default, sino dividir según tu realidad. Por ejemplo, si estás en una etapa donde tu prioridad es estabilidad mensual (emprendimiento, ingresos variables), puede tener sentido que una mayor parte vaya al no capitalizable. Si estás en una etapa de acumulación fuerte (meta grande, ingresos estables), el capitalizable puede llevar más peso.

Además, esta combinación te permite algo muy útil: crear una especie de escalera de liquidez. Mientras un CDT capitalizable trabaja en segundo plano, el no capitalizable te da oxígeno financiero y reduce la necesidad de romper otros ahorros o endeudarte.

Qué revisar antes de abrir un CDT (para comparar bien)

A la hora de comparar CDT Colombia, la tasa importa, pero no es lo único. Para que la decisión sea realmente inteligente, revisa también las condiciones que afectan tu experiencia.

En particular, vale la pena mirar:

  • Plazo real y fechas de pago: que encajen con tu calendario (por ejemplo, pago de matrícula, impuesto, mudanza).
  • Modalidad de pago de intereses: mensual/trimestral/al vencimiento y si se capitalizan o no.
  • Renovación: si es automática, cómo se maneja al vencimiento y qué pasa si no das instrucciones.
  • Monto mínimo: algunas ofertas cambian condiciones por rangos.
  • Implicaciones de liquidez: qué tan “amarrado” queda el dinero y si hay alternativas si necesitas caja.

Con comparabien cdt, la idea es que puedas ver información clara para comparar opciones y no quedarte solo con el titular de “la mejor tasa”, porque la mejor tasa no siempre es el mejor producto para tu meta.

Tomar la decisión con calma (y con estrategia)

Elegir entre CDT capitalizable vs no capitalizable no es un examen de finanzas; es una decisión de vida cotidiana. Si quieres crecimiento y disciplina, el capitalizable suele jugar a tu favor. Si quieres flujo y flexibilidad en tu presupuesto, el no capitalizable puede ser tu aliado.

Y si tu realidad tiene dos tiempos —necesidades mensuales y metas grandes— la mejor respuesta muchas veces no es escoger uno, sino combinar ambos con intención. Cuando alineas el producto con tu horizonte de liquidez, el CDT deja de ser un simple “depósito a término” y se vuelve una herramienta para construir tranquilidad.

Si estás listo para dar el siguiente paso, comparar opciones con datos reales (tasas, plazos y condiciones) te ayuda a aterrizar la teoría a tu caso. Ahí es donde comparabien cdt se vuelve útil: menos suposiciones, más claridad para elegir el CDT que de verdad encaja contigo.

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