Créditos por menos de un millón: la tendencia en Colombia

Actualizado el 27 de Enero 2026
Créditos por menos de un millón: la tendencia en Colombia

Pedir un crédito de consumo en Colombia por menos de un millón de pesos ya no suena raro: cada vez más personas lo usan como un “empujón” puntual para resolver un gasto específico sin desordenar todo el presupuesto. En una coyuntura donde el costo de vida aprieta y las tasas pueden variar, la idea de endeudarte por poco y por poco tiempo se vuelve atractiva. Lo interesante es que, aunque las entidades suelen hablar del crédito de consumo como un producto “versátil”, pocas veces explican por qué los montos pequeños se están volviendo la opción preferida… y cómo aprovecharlos sin convertirlos en una deuda larga.

En este artículo vas a entender qué es un préstamo de consumo, qué puedes financiar, en qué se diferencia de otras alternativas y, sobre todo, por qué los créditos menores a un millón están ganando terreno. La meta es que tomes decisiones informadas, con números claros y con un plan que te cuide a futuro.

Productos Personalizados

Productos Recomendados:

Créditos de Consumo

Banco de Bogota S.A.

Crédito Libre Destino

22,33% EA

Monto mínimo: $ 1.000.000
Plazo: 24 meses a 72 meses
Lulo Bank

Crédito de libre destino

desde 14,97% EA

Monto mínimo: $ 0
Plazo: 12 meses a 48 meses
Banco de Occidente Credencial S.A.

Préstamo Personal

desde 16,90% EA

Monto mínimo: $ 2.000.000
Plazo: 12 meses a 60 meses

Aplican condiciones según las especificaciones de cada producto

El crédito de consumo en Colombia, explicado sin enredos

Un crédito de consumo (también conocido como préstamo de consumo o crédito personal) es un financiamiento que pides para cubrir necesidades del día a día: compras, servicios, educación, salud, reparaciones del hogar o consolidación de pequeñas deudas. A diferencia de un crédito de vivienda o uno para vehículo, no está atado a un bien específico (aunque algunas entidades lo orienten a usos concretos).

En la práctica, lo que más importa no es el nombre del producto, sino las condiciones: tasa, plazo, cuota mensual, costos asociados y flexibilidad de pago. Ahí es donde un monto bajo empieza a tener sentido, porque te permite mantener el control del flujo de caja sin comprometerte durante años. Además, para quienes quieren explorar opciones con claridad, existen herramientas como Préstamos de Consumo que facilitan la comparación de condiciones y costos.

¿Por qué están creciendo los créditos por menos de un millón?

Imagina este escenario: se te daña la nevera, se te juntan dos recibos, o aparece un gasto médico que no estaba en el plan. No es una compra gigantesca, pero tampoco es fácil sacarla de una sola vez sin quedarte corto el resto del mes. En ese punto, muchas personas ya no buscan “endeudarse grande”, sino salir del paso de forma estratégica.

Hay varias razones detrás de esta tendencia en créditos personales en Colombia:

Por un lado, el consumidor está más consciente del riesgo de alargar deudas. Cuando el entorno económico se siente incierto, la prioridad suele ser protegerse: mantener liquidez, evitar cuotas altas y no comprometer ingresos futuros con plazos eternos.

Por otro lado, los montos pequeños responden a un cambio en el tipo de gasto. Hoy abundan necesidades puntuales que antes se cubrían “a punta de tarjeta”: compras digitales, arreglos en casa, cursos cortos, o pagos que se pueden fraccionar. Un crédito pequeño, bien usado, compite directamente con revolver el cupo de la tarjeta o dejar un saldo que empieza a generar intereses.

Y hay una tercera razón más silenciosa: pedir poco obliga (o te invita) a planificar mejor. Cuando solicitas exactamente lo que necesitas, con un plazo corto, es más fácil que el crédito sea una herramienta y no una carga.

Lo que muchas entidades no te dicen: la clave no es pedir, es planear

Es común ver mensajes del tipo “crédito flexible para lo que quieras” y sí, la versatilidad existe. Pero la educación financiera real empieza cuando te preguntas: ¿para qué lo voy a usar y en cuánto tiempo lo voy a pagar sin apretar mi vida?

Los montos de crédito de consumo por debajo de un millón suelen funcionar bien para objetivos concretos y medibles: pagar una deuda pequeña más cara, cubrir un gasto urgente o financiar algo que te genere valor rápido (por ejemplo, una certificación corta que te ayude a trabajar mejor o vender más).

El riesgo aparece cuando ese crédito pequeño se vuelve recurrente. Si todos los meses terminas pidiendo “solo 600 mil” porque siempre falta algo, el problema ya no es el crédito: es el presupuesto. Ahí conviene pausar y revisar gastos fijos, suscripciones, compras hormiga o incluso renegociar servicios.

¿Qué puedes financiar con un crédito de consumo?

La respuesta corta es: casi cualquier gasto personal, pero la respuesta útil es: lo ideal es financiar lo que resuelves pronto y puedes pagar sin estrés. En Colombia, muchos usan este tipo de financiación para:

  • emergencias médicas o veterinarias
  • reparación de electrodomésticos o del celular
  • matrícula o cursos cortos
  • compra de tiquetes o gastos de viaje planificados
  • consolidación de saldos pequeños (por ejemplo, para salir de una deuda más cara)

La diferencia entre “resolver” y “complicarte” suele estar en el plazo. Un crédito por un monto bajo, pagado en pocos meses, tiende a ser más sano que estirar esa misma deuda a 24 o 36 meses “para que la cuota quede bajita”. Suena cómodo, pero terminas pagando más tiempo y, con eso, más costo total.

Requisitos para solicitar un crédito de consumo en Colombia (y por qué cambian)

Los requisitos para crédito de consumo pueden variar entre bancos, cooperativas y fintech, pero suelen moverse alrededor de lo mismo: identidad, capacidad de pago e historial. En montos pequeños, algunas entidades agilizan procesos con aprobación digital, aunque eso no significa que debas saltarte la comparación.

En general, te van a pedir:

  • documento de identidad y verificación de datos
  • ingresos demostrables (nómina, independiente o pensión, según el caso)
  • revisión de historial crediticio y nivel de endeudamiento
  • en algunos casos, extractos bancarios o certificaciones laborales

Un punto clave: que sea “un crédito pequeño” no lo hace automático ni necesariamente barato. A veces el diferencial está en el perfil del solicitante y en la política de riesgo de cada entidad. Por eso comparar condiciones —no solo la tasa— es lo que realmente te pone a ganar.

Crédito de consumo vs. crédito de libre inversión: ¿son lo mismo?

En conversaciones del día a día, muchas personas usan ambos términos como sinónimos, y es entendible porque suelen financiar lo mismo: gastos personales. Sin embargo, dependiendo de la entidad, puede haber matices.

El crédito de consumo suele estar dentro de las categorías reguladas de consumo y puede incluir productos específicos (como compra de cartera, libranza, etc.). El crédito de libre inversión normalmente se presenta como un préstamo para cualquier destino, sin soporte de facturas. En ambos casos, el análisis final se parece: te evaluarán por riesgo y capacidad de pago.

Más que quedarte con la etiqueta, fíjate en lo que impacta tu bolsillo: plazo, costos, seguros asociados, comisiones, posibilidad de abonos a capital sin penalidad y claridad en el costo total. Dos créditos con el mismo monto pueden ser muy distintos si uno te cobra seguros caros o te amarra a un plazo que no necesitas.

Cómo solicitar un crédito de consumo por menos de un millón de pesos en Colombia sin arrepentirte

La pregunta no es solo cómo solicitar crédito de consumo, sino cómo hacerlo bien para que sea una decisión que te ayude de verdad. Antes de darle clic a “aplicar”, aterriza estos pasos:

  1. Define el objetivo en una frase y con cifra exacta. “Necesito $800.000 para arreglar la moto y poder trabajar” es mejor que “necesito plata”.
  2. Calcula una cuota que no te quite el aire. Como regla práctica, revisa cuánto margen real te queda al mes luego de arriendo, comida, transporte y deudas actuales.
  3. Elige un plazo corto, pero realista. Pagar en 3 a 6 meses suele ser ideal si tu ingreso es estable; si no lo es, busca un equilibrio sin irte a plazos demasiado largos.
  4. Compara el costo total, no solo la tasa. Pregunta (o revisa) cuánto pagas al final sumando intereses, seguros y comisiones.
  5. Deja un plan de salida. Decide desde el día uno si harás abonos a capital cuando te entre una prima, un extra o una venta.

Aquí es donde plataformas como Comparabien te pueden ahorrar tiempo: al comparar productos financieros y ver condiciones de forma más clara, reduces la probabilidad de elegir “a ojo” o por impulso. El objetivo es que tengas datos para decidir, no que te endeudes por default.

Ventajas de un crédito de consumo a corto plazo (y cuándo no conviene)

Cuando el crédito es pequeño y el plazo es corto, el beneficio principal es el control. En vez de arrastrar una deuda por años, cierras el ciclo rápido y vuelves a tu presupuesto normal. Además, si lo usas para reemplazar una deuda más cara (por ejemplo, un saldo rotativo), puedes reducir presión financiera.

Pero no conviene cuando lo estás usando para tapar huecos recurrentes o para financiar gastos que no mejoran tu situación. Si el crédito es para “alcanzar” cada mes, lo más responsable es revisar el origen del desbalance: ingresos variables, gastos fijos altos o falta de fondo de emergencia.

Un buen termómetro es este: si el crédito te deja igual o más vulnerable el mes siguiente, no era la herramienta correcta. En cambio, si te permite resolver algo puntual y tu presupuesto se recupera, ahí sí estás usando la financiación a tu favor.

Planificar el uso de créditos pequeños en Colombia: la estrategia que sí funciona

Hay una diferencia enorme entre “pedir porque se puede” y “pedir porque conviene”. Los créditos menores a un millón pueden ser útiles si los metes dentro de un plan más amplio: presupuesto, ahorro y metas. Incluso un mini fondo de emergencia (aunque sea empezando con poco) reduce la necesidad de endeudarte por urgencias.

Una forma práctica de planear es tratar el crédito como un proyecto con fecha de cierre. Desde el primer día, pregúntate: ¿qué tendría que pasar para pagarlo antes? A veces es tan simple como separar un porcentaje de ingresos extra para abonar a capital. Esa decisión puede acortar el plazo real y bajar el costo final.

También ayuda poner límites: si ya tienes un crédito vigente, evita sumar otro “pequeño” encima solo porque la cuota parece manejable. Varias cuotas pequeñas juntas se convierten en una carga grande sin que te des cuenta.

Lo que esta tendencia dice de tus finanzas (y cómo aprovecharla)

Que los montos bajos estén creciendo no es necesariamente señal de fragilidad: también puede ser una muestra de mayor prudencia. Mucha gente en Colombia está buscando formas de financiarse sin caer en deudas largas, y eso es un paso en la dirección correcta.

La clave está en que un crédito de consumo en Colombia sea una herramienta táctica, no un hábito. Si lo pides por un monto preciso, con un plazo corto y después de comparar opciones, puedes resolver necesidades reales sin comprometer tu tranquilidad financiera.

Al final, la tendencia de “créditos por menos de un millón” tiene un mensaje claro: en tiempos retadores, ganar control vale más que endeudarse grande. Y cuando decides con información —comparando, calculando y planificando—, la financiación deja de ser un problema y se convierte en una palanca para avanzar.

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